La Bota 53 de Florpower “Más Allá”

Añada 2010 (MMX)
Vino blanco
12% alc. – 750ml
Sanlúcar de Barrameda

53

f l o r p o w e r  ¡más allá!
MMX: cosecha 2010
100% palomino fino
100% albarizas sanluqueñas
Graduación natural
42 meses bajo velo de flor
8 meses en bota
2 años en depósito
10 meses en barricas

Los miembros de EQUIPO NAVAZOS estamos muy interesados en el potencial de excelencia de la crianza bajo velo de flor a graduación natural, sin fortificar. De ello surgió en su momento el vino Navazos-Niepoort del que ya están en el mercado un buen puñado de añadas, así como diversas experiencias de crianza tanto en bota como en depósito con vinos de palomino fino y pedro ximénez procedentes de diferentes pagos del Marco y de Montilla-Moriles, e incluso de otras regiones vitivinícolas en el noroeste y en el nordeste de España que hemos ido desarrollando desde hace años y algunas de las cuales confiamos que vayan saliendo poco a poco al mercado.
En esta línea, en 2013 presentamos La Bota de Florpower MMX, con el nº 44 de la serie LA BOTA. Un vino blanco sin fortificar, íntegramente procedente de la cosecha 2010, si bien este dato no puede señalarse de manera explícita en la etiqueta por limitaciones burocráticas, de ahí la referencia MMX en la cápsula, el corcho y el número de lote en la contraetiqueta. Procede en un 100% de uva palomino fino de viñedos sanluqueños, fundamentalmente ubicados en el Pago Miraflores, vinificada en tanque de acero inoxidable. Tras la fermentación, a principios de diciembre de 2010 el vino se transfirió a 15 botas bodegueras donde estuvo criando bajo velo de flor durante 8 meses. En la última semana de julio de 2011 se sacó el vino de las botas y pasó a un único depósito de acero inoxidable donde, siempre bajo la influencia, ya mucho más sutil, de las levaduras de flor, ha permanecido hasta su embotellado el 23 de julio de 2013.

La Bota de Florpower MMX 53 “Más allá” es exactamente el mismo vino en origen y compartió periplo con su antecesor hasta comienzos de julio de 2013, cuando aproximadamente unos 3,000 litros de aquel vino fueron trasvasados a quince barricas de 225 litros que durante años habían contenido manzanilla, primero, y más recientemente palo cortado. En algunas de estas vasijas se desarrolló nuevamente un tenue velo de flor que no sólo impidió una oxidación excesiva sino que en algunos casos incluso determinó un afinamiento adicional del vino. Diez meses más tarde, fue sacado y embotellado para dar lugar a este vino.

Parafraseando, sin otra pretensión que el buen humor, las palabras de un amigo en el que de nuevo nos hemos inspirado para poner nombre a este vino singular: Beyond… and to infinity!

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