Navazos Niepoort

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Añadas embotelladas de Navazos Niepoort: 2008, 2009, 2010, 2012, 2014, 2015

Todo indica que el surgimiento de los vinos de crianza biológica en Andalucía se produjo en la segunda mitad del siglo XVIII, a caballo entre Sanlúcar (que ponía los vinos) y Cádiz (que ponía los tabancos de montañeses en los que se tomó aprecio a los benéficos efectos de la flor).

Todo indica, asimismo, que en aquella época la práctica del encabezado (o fortificado) era infrecuente en los vinos blancos destinados a consumo local. Así lo relata en 1801 Agustín Fernández en su artículo “Cultivo de las viñas y modo de hacer el vino en San Lucar de Barrameda”, publicado en el nº 213 de la admirable fuente ilustrada de difusión del conocimiento que fue el Semanario de Agricultura y Artes dirigido a los Párrocos. Tras dejar claro que las mejores uvas son las “listanes” (palomino fino) y las mejores viñas, las de “tierras blancas”, proseguía:

“los blancos, en siendo la uva de buena calidad, nada necesitan; es verdad que algunos suelen agregarles una quarta de aguardiente de refino para asegurarlos; pero se exponen con esto à que salgan bastillos” (pág. 59)

Si a esto unimos el dato de que la clasificación de los viñedos de la zona conforme a un criterio de mérito estaba sobradamente asentada a inicios del mismo siglo XVIII, se infiere que las señas de calidad del vino de la época venían a ser: a) uva palomino fino, b) procedente de los mejores pagos, c) fermentado en bota, d) con levaduras autóctonas, e) criadas bajo el velo de flor  que comenzaba a formarse inmediatamente, una vez que las levaduras de fermentación acababan su tarea y dejaban el campo abonado para la intervención de las levaduras de flor, f) sin adición de alcohol. Este vino, antes de generalizarse la denominación “vino de manzanilla”, originaria de Cádiz, era conocido localmente como “vino blanco”.

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