La Bota 17 de Palo Cortado “Bota Punta”

Saca de enero de 2009
D.O. Jerez-Xérès-Sherry
20% alc.
Edición limitada a 660 botellas de 37,5 cl
Bodega: Rey Fernando de Castilla. Jerez de la Frontera

17p

Es común en las bodegas tradicionales de Andalucía que la bota situada en el extremo de una andana o un cachón (“bota punta” o “bota de punta”) adquiera con el tiempo un carácter singular frente a sus compañeras de solera o de criadera. A veces, sobre todo en escalas de finos y manzanillas, se debe a que, por la  facilidad con que se accede a esta vasija, se la “toca” más a menudo con la venencia para catar u ofrecer a las visitas.

Otras veces se trata de una decisión consciente del capataz o el responsable técnico. En efecto, es costumbre en ciertas bodegas que, después de cada saca, la bota punta de la solera no se rocíe con vino procedente de la primera criadera, sino procedente del resto de botas de la misma solera. De ello resulta un carácter más intenso y concentrado del vino de la bota punta, el cual se añade al conjunto en la proporción necesaria para mantener el estilo de la casa, cada vez que se realiza una saca.

Este último es precisamente el caso de La Bota de Palo Cortado nº 17, “Bota Punta”, que procede de una sola bota situada en la punta de la solera de diez botas del prestigioso palo cortado viejo de Bodegas Rey Fernando de Castilla. Esta casa jerezana impulsada por Jan Pettersen ilustra como pocas la renovación de los vinos tradicionales andaluces en los últimos años del siglo XX y los primeros del siglo XXI.

La Bota de Palo Cortado 17 “BOTA PUNTA” debe servirse a 15ºC, en copa más bien amplia (como mínimo, tipo AFNOR) que favorezca el elegante despliegue de las notas olfativas en toda su complejidad. En particular, desacon-sejamos usar copitas y catavinos de pequeño tamaño que impedirían apreciar los interminables matices aromáticos de este tesoro jerezano.

(NOTA ACLARATORIA: El vino embotellado en esta edición nº 17 de la serie “La Bota de” tiene una procedencia completamente diferente de la del vino de Bodegas M. Gil Luque que en 2007 se embotelló como La Bota de Palo Cortado nº 6 “Bota Punta”. Sin embargo, en ambos casos coincide que se trata de un palo cortado y que, no por casualidad, la bota seleccionada ha sido la “de punta” de la solera. Igualmente, comparten una cierta similitud en cuanto a su perfil organoléptico, en particular ciertas notas de turba y de finas maderas que evocan un elegante malta escocés.)

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